En este capítulo se habla de control, crecimiento y evolución de un sistema. Se conoce como sistema controlado uno al cual se ven influenciadas sus entradas para modificar sus salidas; estas influencias ocurren por medio de otro sistema el cual puede ser uno dedicado únicamente al control o por el mismo medio ambiente en el cual se encuentra que afecta con una retroalimentación negativa lo que ocurre dentro del otro para obtener las salidas deseadas. El sistema controlador cuenta con tres elementos principales para lograr su objetivo: controlar otro sistema, valga la redundancia. Estas partes son:
-Sensor.
-Comparador.
-Activador.
El sensor se encarga de tomar muestras de las salidas del sistema a controlar, traducir esto en datos relacionados entre sí para dar una imagen de una característica (información). Esta información es luego transferida al comparador, el cual se encarga de revisar si los resultados logrados por el sistema son los deseados; pero este comparador no revisa el producto final en sí, sino los datos obtenidos por el sensor. Posterior a la comparación, que es la que ve si el sistema está arrojando resultados por encima o por debajo de lo deseado, se envía una señal al activador, el cual toma las acciones necesarias para alterar las entradas del sistema de tal manera que el sistema pueda funcionar lo más cercano posible a lo deseado.
Debido a que el sistema de control revisa las alteraciones que ocurren en las salidas del sistema y aplica variaciones en las entradas, el producto final del sistema va a estar oscilando alrededor de los valores que se quieren lograr. Se llama retroalimentación negativa a este proceso porque el control está destinado a lograr el efecto contrario a la desviación que presenta el resultado del sistema.
Esta realimentación negativa que controla el sistema tiene su contraparte: la retroalimentación positiva que hace posible el crecimiento del sistema. Si un sistema de control busca mantener que las salidas se mantengan cerca de lo deseado, la realimentación positiva busca que esta diferencia crezca cada vez más y eso es a lo que se llama crecimiento. Se considera que un sistema está creciendo cuando aumenta la magnitud y/o variabilidad de las salidas, así mismo como la complejidad que hay en la relación entre sus partes y su estructura.
Este crecimiento es apreciado en varios sistemas, pero así mismo el medio ambiente en el que se encuentre vuelve a regular, controlando, las salidas del sistema con la retroalimentación positiva; pero no mediante los elementos que aplica un sistema de control común, sino mediante límites como pueden ser los recursos, el espacio, la energía, entre otros. Un sistema sin control crecería de manera exponencial hasta caer debido a una gran entropía y así terminar obsoleto y hasta pudiendo desaparecer.
Es aquí donde un sistema evoluciona: o se adapta y reorganiza para tener un autocontrol sobre su situación y contra los golpes de su medio ambiente o desaparece. Es así, pues, que podemos definir la evolución de un sistema como un cambio drástico en su estructura para poder sobrevivir. Este término "sobrevivir" puede sonar muy drástico, pero es lo que ocurre. Por eso apreciamos las evoluciones en momentos de crisis: se reorganiza el sistema, se autocontrola, mantiene su autonomía, se reinventa logrando una mayor complejidad en su estructura y en la variabilidad de sus salidas, además de que el sistema en sí empieza a mostrar nuevas características que en su etapa anterior no poseía.
Fin del quinto post.
Tiempo tomado para investigar y redactar: 5 horas.
Autor: Daniel Marcano.
Fuentes: Guía del Prof. Segovia.
-Sensor.
-Comparador.
-Activador.
El sensor se encarga de tomar muestras de las salidas del sistema a controlar, traducir esto en datos relacionados entre sí para dar una imagen de una característica (información). Esta información es luego transferida al comparador, el cual se encarga de revisar si los resultados logrados por el sistema son los deseados; pero este comparador no revisa el producto final en sí, sino los datos obtenidos por el sensor. Posterior a la comparación, que es la que ve si el sistema está arrojando resultados por encima o por debajo de lo deseado, se envía una señal al activador, el cual toma las acciones necesarias para alterar las entradas del sistema de tal manera que el sistema pueda funcionar lo más cercano posible a lo deseado.
Debido a que el sistema de control revisa las alteraciones que ocurren en las salidas del sistema y aplica variaciones en las entradas, el producto final del sistema va a estar oscilando alrededor de los valores que se quieren lograr. Se llama retroalimentación negativa a este proceso porque el control está destinado a lograr el efecto contrario a la desviación que presenta el resultado del sistema.
Esta realimentación negativa que controla el sistema tiene su contraparte: la retroalimentación positiva que hace posible el crecimiento del sistema. Si un sistema de control busca mantener que las salidas se mantengan cerca de lo deseado, la realimentación positiva busca que esta diferencia crezca cada vez más y eso es a lo que se llama crecimiento. Se considera que un sistema está creciendo cuando aumenta la magnitud y/o variabilidad de las salidas, así mismo como la complejidad que hay en la relación entre sus partes y su estructura.
Este crecimiento es apreciado en varios sistemas, pero así mismo el medio ambiente en el que se encuentre vuelve a regular, controlando, las salidas del sistema con la retroalimentación positiva; pero no mediante los elementos que aplica un sistema de control común, sino mediante límites como pueden ser los recursos, el espacio, la energía, entre otros. Un sistema sin control crecería de manera exponencial hasta caer debido a una gran entropía y así terminar obsoleto y hasta pudiendo desaparecer.
Es aquí donde un sistema evoluciona: o se adapta y reorganiza para tener un autocontrol sobre su situación y contra los golpes de su medio ambiente o desaparece. Es así, pues, que podemos definir la evolución de un sistema como un cambio drástico en su estructura para poder sobrevivir. Este término "sobrevivir" puede sonar muy drástico, pero es lo que ocurre. Por eso apreciamos las evoluciones en momentos de crisis: se reorganiza el sistema, se autocontrola, mantiene su autonomía, se reinventa logrando una mayor complejidad en su estructura y en la variabilidad de sus salidas, además de que el sistema en sí empieza a mostrar nuevas características que en su etapa anterior no poseía.
Fin del quinto post.
Tiempo tomado para investigar y redactar: 5 horas.
Autor: Daniel Marcano.
Fuentes: Guía del Prof. Segovia.
Muy buen trabajo!!!!
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